lunes, 25 de enero de 2016

UNA ESPAÑA CONFUSA

Las promesas del bienestar social y las recetas banales no bastan cuando se vive la realidad del día a día,


Hemos pasado de las críticas: de que el Gobierno se cargó “el estado de bienestar” y de las promesas de los nuevos mesías: “subvenciones para todos”, al reparto de poderes para ocupar un cargo de poder.

Hemos vivido el bochornoso panorama de ver como la lista más votada ha ido pasando a segundo término,  pues todo vale para desbancar a la derecha, se sabía que sin la mayoría absoluta la investidura de Rajoy era inviable y nos extraña que evite el bochornoso espectáculo de humillación que hubiera sido someterse a una investidura cuando todos los partidos de la oposición hacen sus cábalas.

Los nuevos partidos emergentes desprecian las instituciones existentes y creen que sólo con suprimirlas soluciona el problema. Las promesas del bienestar social y las recetas banales no bastan cuando se vive la realidad del día a día, estas promesas si se aplican, no funcionan. El intervencionismo obstáculo la economía y carga a las espadas de los países una losa de deuda que acaba comprometiendo hasta los servicios públicos más básicos. La mayor amenaza de este tipo de partidos es su filosofía económica que no es otra que considerar al empresario un agente enemigo y al Estado lo considera como el redentor que debe fomentar el empleo y la buena vida, eso acaba siempre igual, con la huida de la inversión extrajera y la subida de impuestos  a las clases medias.

En España no caben las grandes  coaliciones como lo fue en Alemania, el PP y el PSOE son dos fuerzas contrapuestas incapaces de verse como coalición patriótica, por otra parte la combinaciones imaginables entre las izquierdas y los nacionalistas sería una ruina sin remedio, por que desembocaría en una constitución de izquierdas, que no sería otra cosa que una constitución contra la derecha y contra la unidad nacional. Tenemos la experiencia de estas coaliciones, que lo máximo que han durado han sido de tres a cinco años y terminaron muy mal para el pueblo español. 

Con forme están las cosas es difícil encontrar soluciones, es momento de pactar, de buscar soluciones. Para el bien de todos creo que la única salida beneficiosa para todos, es la ir a unas nuevas elecciones.

Cuenca, 25 de enero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico 

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